Mg. Carmen Retamal: “El llamado es a cuidar y a autocuidar la salud de nuestros adultos mayores frente a esta pandemia”

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Mediante mutaciones al azar se busca mejorar enzimas y ocuparlas como herramienta biotecnológica en la elaboración de alimentos, entre otros.
 
Actualmente hay un número cada vez mayor de procesos industriales que están cambiando hacia prácticas más sustentables y verdes. Es por ello que investigadores de la Universidad de La Serena desarrollan una novedosa estrategia de mutación genética de enzimas, que permitiría la transformación de diferentes moléculas en alimentos, tales como grasas, proteínas y carbohidratos, mediante procesos y condiciones menos agresivas que la realizada con componentes químicos.
 
Las enzimas son proteínas especializadas capaces de acelerar la velocidad de una reacción química, promoviendo así la transformación (síntesis o degradación) de diferentes moléculas en productos específicos. Además, el reducido volumen de desechos que generan sus procesos ha permitido que estos biocatalizadores se posicionen como elementos preponderantes en diversos sectores industriales, como el alimentario, detergentes y limpieza.
 
El Dr. Ronny Martínez, académico e investigador del Departamento de Ingeniería en Alimentos de la ULS, detalla que las enzimas se aplican como herramientas biotecnológicas en muchos productos de nuestra rutina diaria, como en la fabricación de alimentos como el pan, jugos, leche sin lactosa, medicamentos, detergentes, donde las enzimas transforman moléculas a nivel microscópico. Aun así, muchas de las enzimas empleadas presentan limitaciones debido a su baja resistencia a altas temperaturas, solventes, o pH extremos.
 
“La investigación trata de proponer y someter a pruebas de laboratorio una nueva estrategia de mutación genética que genere enzimas que permita introducir una diversidad a fin de encontrar nuevas versiones de esa enzima para aplicaciones que requieren su mejoramiento. Mientras mejores sean las enzimas a nuestra disposición, más procesos vamos a poder realizar enzimáticamente que, desde el punto de vista ecológico, muchas veces es mejor que los procesos químicos tradicionales y las condiciones de trabajo y residuos que producen actualmente. A nivel industrial, realizar una reacción enzimática en agua y en un pH moderado, es mucho más amigable con el medio ambiente que realizar una reacción química en solventes orgánicos o en medios ácidos o alcalinos”, manifestó el investigador.
 
Martínez señala que, en la naturaleza, una enzima tiene una función específica y aquella muchas veces corresponde a lo que se necesita en el sector industrial o médico y se puede ocupar como herramienta biológica, solamente que las condiciones en las cuales se realiza esta reacción pueden variar.
 
La premisa de la investigación es buscar estrategias para generar nuevas enzimas, desde una enzima parental. que podrían utilizarse en un sin número de cosas. Realizando mutaciones al azar en un laboratorio, se pueden alterar para convertirlas en versiones mejores para procesos industriales.
 
Las enzimas en general están hechas para funcionar en un organismo a una temperatura determinada, al sacarla de su ambiente natural y exponerla a frio o calor, la enzima ya no está en sus condiciones óptimas y deja de funcionar, “entonces la ingeniería de proteínas lo que hace es modificar esas enzimas para que puedan cumplir el desempeño que uno requiere a nivel de aplicación. Para encontrar una versión que accione en otros escenarios, muchas veces no-naturales, lo que se hace es la evolución en laboratorios, exponiéndolas a esas condiciones y seleccionándolas entre miles de candidatas que se generaron mediante estas mutaciones”.
 
En el caso particular de la investigación, parte del proyecto Fondecyt Regular 1170219, el académico manifiesta, que la estrategia es eliminar ciertas partes a la enzima en su estructura y realizar mutaciones al azar en la versión resultante, generando una estrategia parecida a la evolución dirigida, para observar si genera cambios favorables. “Con ello obtienes miles de variantes, porque la combinatoria es muy grande. Si tengo una proteína de 100 aminoácidos, cada uno de ellos se puede reemplazar por los otros 19 aminoácidos, por tanto, se debe desarrollar sistemas que te permitan observar muy rápidamente a través microplacas en el laboratorio, para determinar qué tipo de cambio disminuye o inactiva la actividad a la enzima, y cuales mejoran su actividad, que son las variantes más escasas, pero hay que encontrarlas”.
 
La ventaja, a juicio del investigador, es que “al ser proceso biológico, que se realiza principalmente en agua, la enzima es una proteína, el residuo que se genera es biodegradable. La producción se hace biológicamente y deshacerse de biomasa, como un extracto de levadura, por ejemplo, es mucho más fácil que deshacerse de miles litros de ácido o solventes tóxicos. Eso lo lleva a una economía más verde”.
 
Un ejemplo de ello es la producción de glucosa desde almidón. El almidón tiene un proceso muy extenso a través de ácido y una exposición a altas presiones y temperatura, para transformarse en glucosa. “Si tú lo haces enzimáticamente, puedes hacerlo a temperatura ambiente, con un PH relativamente neutro, que convierte el almidón en glucosa y a un costo mucho menor energéticamente y menos peligroso para los operadores”. Cada vez que reemplazamos procesos químicos tradicionales por procesos enzimáticos o biocatalíticos, estamos ayudando a que los procesos sean más ecológicos, sustentables, y potencialmente de mejor calidad, en el caso de los alimentos”.
 
Escrito por Sergio Muñoz, Oficina de Divulgación y Difusión de la Ciencia y la Tecnología 
La académica del Depto. de Enfermería ULS aborda las complicaciones que causa el COVID-19 en adultos mayores y explica los cuidados que se deben adoptar para proteger a este grupo etario.
 
Dentro de la población de riesgo frente al COVID-19 se encuentran los adultos mayores, grupo etario que concentra la mayor cantidad de fallecimientos a nivel mundial desde el inicio de esta pandemia, siendo de vital importancia tener los cuidados necesarios para evitar posibles contagios.
 
Debido a esto, la académica del Departamento de Enfermería de la Universidad de La Serena y experta en gerontología, Mg. Carmen Retamal, explica cuáles son los problemas para un adulto mayor el verse expuestos y/o contagiarse de COVID-19, además de referirse a los cuidados que se deben adoptar para resguardar la salud de las personas de la tercera edad.
 
En primera instancia, la académica explica los motivos por los cuales un adulto mayor puede verse afectado de manera tan agresiva por el COVID-19 a diferencia de otros grupos etarios. “En primer lugar, se debe a que, por el paso de los años, vamos experimentando cambios fisiológicos que impactan en la funcionalidad, dentro de ellos el sistema inmunológico, dando a las personas mayores menos capacidad de respuesta frente a una infección”.
 
Agrega que una segunda razón es que “muchos adultos mayores son portadores de enfermedades crónicas, que en sí podría no ser un gran problema, sino lo que constituye el factor de riesgo es que son patologías que no llevan un buen control, por lo tanto existen daños en órganos vitales como riñón, corazón o cerebro, y ante un estrés fisiológico no habrá una buena respuesta. Y en último lugar, es importante considerar que existe un cambio anatomofuncional en el sistema musculoesquelético en la parte respiratoria, donde la capacidad respiratoria de la persona mayor disminuye en términos de ventilación pulmonar, haciendo a las personas más vulnerables frente al virus, que como sabemos, ataca principalmente este sistema”.
 
La académica ULS añade que “también hay que tener en cuenta que los adultos mayores tienen su sistema termorregulador alterado, por lo cual no necesariamente presentaran fiebre si se ven contagiados con el COVID-19, por lo cual hay que observar si existen variaciones en su comportamiento, por ejemplo, si están más irritables que de costumbre o si empiezan a divagar, pueden ser síntomas de que están contagiados con algún virus”.         
 
De la misma manera, la experta comenta la gravedad que significaría para un adulto mayor el contagiarse con este virus. “Al no poder ventilar bien, el adulto mayor se expondrá más fácilmente que una persona joven a una sobreinfección bacteriana, generando una neumonía, cuadro que, dependiendo de la capacidad de respuesta de la persona, le dará la gravedad que generaría el uso, por ejemplo, de ventilación mecánica. Lo que sí ha ocurrido en otros países, mientras que en el nuestro y espero que no ocurra, es que se deba elegir a quien darle prioridad al uso de estas herramientas como lo es un ventilador mecánico. Y desde ahí es el llamado a cuidar y a autocuidar la salud de los adultos mayores frente a esta pandemia”.
 
Cuidados frente al contagio
 
Frente a estas posibles complicaciones causadas por el COVID-19, la académica entrega las recomendaciones a tener en consideración para cuidar a los adultos mayores y en particular a aquellos que necesitan de la ayuda de un tercero “Siempre hay que tener la precaución de estar a lo menos a un metro de distancia de otra persona con la que se esta interactuando, en este caso, un adulto mayor y evitar que salgan de su hogar. En el caso de que una persona mayor que tuviese la necesidad de nuestro cuidado, debemos en primer lugar usar mascarilla para acercarnos, hacer un correcto lavado de manos, limpiar las superficies donde se encuentra la persona, por ejemplo, el velador, la silla que pueda usar, una bandeja de alimentación, etc.”.
 
Explica además que “todo se debe limpiar a los menos 3 veces al día, junto con cambiar la ropa que traemos de la calle, ya que está comprobado que el virus puede vivir sobre algunas superficies por horas o días. Frente a esto es recomendable utilizar una cantidad de cloro diluida en agua (1 cucharada por litro de agua) para desinfectar las superficies y artículos de uso diario”.
 
La enfermera precisa que “es importante brindarles un apoyo social a los adultos mayores, evitar que se vean expuestos, por lo que es necesario organizarnos y ayudarlos con acciones cotidianas que les impliquen no salir a la calle, por ejemplo, ir a comprar las cosas que puedan necesitar al supermercado o farmacia en lugar de ellos”.
 
Como han destacado otros expertos, la académica indica que es altamente importante poder generar un ambiente psicológico positivo para el adulto mayor frente a esta enfermedad. “Es primordial brindar una ayuda psicológica, hay que mantener un estado positivo, evitar un poco de sobrecarga con información respecto al COVID-19, especialmente evitar información falsa. Reforzar las redes de un adulto mayor es importante, mantenernos en contacto con ellos, llamarlos, demostrarles nuestro cariño y preocupación, sobre todo sabiendo que existe un gran número de personas mayores que manejan redes sociales”.
 
Finalmente, la académica indica que es importante hacerlos tomar conciencia de esta situación, de los riesgos a los cuales se pueden ver expuestos y los cuidados que deben tomar para así evitar cualquier complicación “Hoy debemos ser capaces de educar a la gente mayor, debemos enseñarles los riesgos que significa el COVID-19, los cuidados que deben tener y así ellos mismos se cuiden de manera responsable. Lo importante es no dejarlos solos en estos momentos, tomar las medidas preventivas y enseñarles las medidas que ellos mismos deben tomar”.
 
Escrito por Tomás Rodríguez, DirCom

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